Detección de Intolerancia a la Lactosa

La intolerancia a la lactosa (hipolactasia) produce incapacidad para digerir la lactosa, que es el azúcar predominante de la leche. Esta incapacidad se origina debido a una disminución en la actividad de la enzima lactasa, que se produce en el intestino delgado. La lactasa descompone el azúcar de la leche (lactosa) en monosacáridos (glucosa y galactosa), los que posteriormente se absorben en el torrente sanguíneo.
La actividad de la lactasa comienza a disminuir después del destete. Se estima que entre un 15 y un 20% aproximadamente de los habitantes del norte y oeste de Europa y un 90% de los asiáticos, africanos e indios americanos sufren de intolerancia a la lactosa. Con frecuencia, no se diagnostican los síntomas y, por lo tanto, dicho trastorno puede permanecer sin tratamiento durante años.

La intolerancia a la lactosa puede provocar los siguientes síntomas gastrointestinales luego de la ingesta de lactosa:
● náuseas
● flatulencia
● hinchazón abdominal
● calambres y dolor
● diarrea

La prueba rápida de intolerancia a la lactosa (hipolactasia del intestino delgado), se basa en la actividad de la enzima lactasa en una muestra para biopsia. Dicha muestra se toma de la mucosa de la parte superior del intestino delgado y se examina inmediatamente. El cambio de color del líquido de prueba después de 20 minutos indica si hay lactasa funcional en la muestra para biopsia.
La enzima lactasa de la muestra de biopsia descompone la lactosa (el azúcar de la leche) en el tampón de prueba. Sin embargo, si la reacción del color es sólo leve o inexistente, se puede concluir que el paciente sufre de intolerancia a la lactosa.